Una leyenda popular ubica esta extraña isla en el archipiélago canario. No se puede asegurar al 100% sus coordenadas, ya que los avistamientos han sido en diversas zonas de la zona. Mientras unos aseguran que la isla se encuentra al oeste del archipiélago 550 km de El Hierro, otros defienden haberla visto directamente entre La Palma, La Gomera y El Hierro. No obstante, todos coinciden en que es imposible acercarse a ella, ya que llega un momento en el que una gran niebla la cubre y desaparece sin dejar rastro. Esta actitud caprichosa de la misteriosa isla, es la que le ha otorgado nombres como “la Inaccesible”, “La Nom Trubada”, “La Encubierta”, “La Perdida” y “La Encantada” entre muchos otros.
Lo cierto es que esta leyenda tiene su origen en el 516 aproximadamente, y nació gracias a las historias y aventuras de Brandán el Navegante. Éste era un monje evangelizador irlandés, que fue el protagonista directo de los relatos de viajes medievales más famosos de la cultura gaélica medieval. Cuentan que el monje Brandán, quiso acercar su fe a todos los rincones del mundo, conocido y sin conocer. Por este motivo se embarcó en una pequeña nave con la intención de surcar el océano Tenebroso (el actual océano Atlántico) y así poder adoctrinar a todos los seres de la tierra.
En su viaje él y el resto de la tripulación, tuvieron que hacer frente a multitud de peligros, como las increíbles tormentas en mitad del océano o los monstruos marinos jamás vistos por el hombre que pretendían devorarlos. Esto unido al agotamiento y desmotivación de un viaje largo y difícil por un océano poco conocido, fue superado por el monje gracias a la fuerte fe que transmitía a todos sus acompañantes.
Un día, cansados de su trayecto, divisaron una extraña isla a la que decidieron acudir con el fin de recolectar víveres y descansar en tierra firme. A pesar de darse cuenta de la extraña vegetación y las características inusuales del terreno, decidieron acampar y encender fuego para calentarse de la fría noche que se les venía encima. Mientras estaban celebrando misa, empezaron a notar que el suelo temblaba y empezaba a alzarse, salieron corriendo en busca de su embarcación y se alejaron como pudieron. La leyenda habla de un gran monstruo marino, muchos otros piensan que realmente era la isla que empezaba a moverse de lugar. Lo único cierto es que nadie ha vuelto a pisarla, y muchos han declarado que la han visto a lo lejos.
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